Un río de curso recto,
no es un río.
Es un canal.
Un pájaro en una jaula,
ya no es un pájaro.
Es una mascota.
El río pierde su gracia
y el pájaro olvida su vuelo.
Nada.
Nada es genuino
si se dibujan fronteras o se imponen reglamentos;
Cuánto sabrá la justicia
para alambrar el amor entre artículos e incisos?
Que derecho tendrá a emboscar la libertad
de lo que libre nace, por definición?
Porque será que el amor brota en el verde de los parques
y se condena a morir en la oscuridad de un juzgado?
Quizás,
los amores que viven al costado de la ley
sean lo que deban ser
y no lo que deberían por decreto;
después de todo
quien puede decidir de quien se enamora
si el amor es lo que es
y no lo que debería?
La existencia,
que no entiende de deberes y de miedos
anda haciendo de las suyas por ahí,
fomentando vida
y al margen de la ley y de los jueces
celebra, cada segundo
amores ilegales.
Jorge Daniel Bonanno
www.jorgebonanno.blogspot.com
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