El asesino no era el mayordomo.
Los enamorados resultaron ser hermanos finalmente.
Los pieles roja ganaban la última batalla al ejercito republicano
mientras el superhéroe caía derrotado
por el más estúpido villano.
Finales inesperados.
Tal como la película que vivimos cada día.
Un comienzo predecible,
Un plan que se traza a un par de años.
Un cruce de caminos y otro,
y otros más.
Efectos mariposa por doquier, en cada uno de los pasos.
Incertidumbre plena y sobre todo caos
que intentamos disfrazarlo de camino seguro y luminoso.
Solo sabemos el comienzo y tenemos certeza del final
pero quien es capaz apostar un céntimo a cada desenlace?
Película que intentamos guionar con los latidos
y que miles de manos nos van escribiendo
el próximo renglón, sin saberlo
y se funden en nuestras manos
que pensamos que son nuestras.
Nada es más interesante que ignorar lo que sigue,
los actores de mañana
y el próximo acto.
Nada es más complejo que la próxima escena,
el dónde, cómo y cuándo.
Nadie, aunque piense un final
sospecha un infinitésimo del último acto
y mucho menos de la última filmina
que va cambiando antojadiza
con el martillar persistente
de cada cuadro iluminado.
Jorge Daniel Bonanno
www.jorgebonanno.blogspot.com
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