Jamás había llegado tan lejos
buscando la semilla
que explicara las ramas y las hojas.
Nunca tan ligero, ni tan alto
para ver sin ojos
y entender que las palabras
son sólo lo que son
y que no son lo que es.
Que al nombrar y rotular
se catapulta todo al infinito
y ya no es.
Nunca tan ligero, ni tan alto
con tanta vivencia compactada
que acallara mi garganta
y paralizara mi puño.
Nunca,
con tanto para decir
escribí algo como hoy,
que aunque diga explotando a gritos
termine revelando su impotencia
diciendo nada
… con palabras.
Jorge Daniel Bonanno
www.jorgebonanno.blogspot.com
facebook: "Apuntes de Vida"
|