Después de haber caído en la trampa del deseo
y haberse condenado al esfuerzo en el camino,
después de haber llegado hasta la meta
habiendo colgado el éxito en las paredes,
apoyado los premios en estantes
mientras se archivan certificados firmados en cajones.
Después que el dinero se guarda en una cuenta
y nos encomendamos a Dios entre rezos y plegarias,
habiendo asegurado la materia contra incendios y tifones,
con los dientes apretados nos ponemos en el medio
sin que nadie nos pida sonreír para la foto.
Cuando la fiesta se acaba y se van los amigos,
cuando se apaga la luz y los afectos se separan,
cuando solo queda vivo algún espejo
caemos en la cuenta de estar solos.
Solos.
No solos, cuando solo creemos
estar solos al estar solos.
Solos en un océano de universo, pero solos.
Solos como cada grano de arena
que desliza entre miles del reloj ,
que van juntos, pero solos.
Solos.
No es desazón ni alegría plena,
simplemente es advertir
que todo, es solo uno
y que, uno solo
camina los días distrayendo vida
para no caer en cuenta, que irremediablemente
uno esta solo con uno.
Jorge Daniel Bonanno
www.jorgebonanno.blogspot.com
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