Es un día Sábado a la mañana, en un parque del gran Buenos Aires.
Es otoño, aunque todavía el sol se encarga de regalar días templados, casi de primavera.
El parque es muy importante, digamos de unas 6 manzanas, algo así como de tres cuadras por dos cuadras, lo que implica un perímetro de unos mil metros, es decir un kilómetro y este no es un dato menor puesto que es muy recordado por las personas que abren la mañana caminando, trotando o corriendo en busca de aire puro y de una vida más saludable, por lo menos eso es lo que parece a simple vista.
Por lo menos así lo entiende Juan, un hombre que, salvo que llueva, forma parte del paisaje del sábado a la mañana.
Pero en realidad hay muchos como Juan, tanto hombres como mujeres que caminan o corren quizás por prescripción medica en busca de bajar algunos kilos, de estabilizar el colesterol o bien para mantener la actividad muscular en la tercera edad.
Formando parte del lugar existen otras personas que se adivinan con solo echar un vistazo: algún anciano sentado en un banco apoyando sus manos en un bastón mientras su vista se pierde en algún recuerdo del pasado, un padre con su hijo enseñándole a montar una bicicleta, corriendo tras él en cada pedaleo que lo va tumbando a cada lado, jóvenes adolescentes practicando fútbol mientras esperan que lleguen los del equipo rival para ir hasta la cancha que queda al costado del parque y un cafetero intentando alguna venta mañanera.
A Juan se lo ve de muy buen estado físico y aunque ya cumplió sesenta y dos cualquiera podría decir que tiene cincuenta y pico, que todavía esta lejos a los sesenta.
El lo sabe y se siente orgulloso por eso y no hay conversación que no la derive al tema de la edad para sorprender a la otra parte con la diferencia de años que aparenta.
Juan va por la quinta vuelta, es decir ya ha corrido casi cinco kilómetros y los pulmones empiezan a dar una alerta amarilla, avisando que va siendo hora de descansar un poco, tomar aire, reponer fuerzas y quizás después seguir otro tanto.
Juan ya aminoró la marcha y del trote paso a caminar cada vez más lento, esta claro que se va a detener a descansar.
Habiendo cumplido por entero con su meta, cae desplomado sobre el pasto a descansar después de tanto gasto de energía.
Respira profundo, inhala y exhala aire haciendo ruido, como para reponer oxígeno en forma urgente al torrente sanguíneo, lo hace tan exagerado y fuerte que si hubiera un médico cerca de él, diría que esta hiperventilando.
Juan ya se está reponiendo, su respiración tiene un ritmo casi normal y ahora se ha sentado en el pasto tomándose sus rodillas con las dos manos, a fin de sostener su cuerpo.
Al abrir los ojos para volver a la realidad del parque, recorre con su vista el paisaje que esta delante de sí una y otra vez, como tomando contacto de nuevo con la existencia. Pero en ese ir y venir casi exploratorio ve a una persona que, sentada en un banco de cemento lo esta mirando en forma recurrente y sostenida.
Esta persona, de una edad quizás parecida a la de Juan, no se parece en nada al aspecto atlético de este, es mas bien una persona de contextura robusta, con algunos kilos de mas, de cabello blanco bastante largo aunque en la parte superior de su cabeza se adivina una incipiente calvicie. Su barba blanca, también tiene algunos matices grises y aunque no es muy larga esta bastante desprolija.
Su mirada raya entre lo curiosa y picara, su aspecto en general bien podría ser una mezcla de un filosofo de bar y uno de esos pescadores que se hacen a la mar en pequeñas barcazas y cobran por si mismos un aire de marino que los caracteriza.
El hombre lo mira a Juan en forma recurrente, casi como buscando la mirada de aquel en pos de entablar una conversación.
Juan, continua con su recorrida visual, hasta que en un momento su mirada se alinea con la del curioso personaje sentado a escasos metros de él, que lo sigue mirando, hasta que el diálogo se torna casi obligatorio:
Cansado?
Eh? … si, un poco.
Cuantas vueltas dio ya?
Unas cinco, son mas o menos unos cinco kilómetros, pero esto no es nada yo me corro unos diez por sábado y en la semana si no corro al menos camino unos tres kilómetros por día.
Que bárbaro! Podría trabajar para vialidad nacional pintando la línea amarilla de los caminos para aprovechar su kilometraje!
Si, pero mire como estoy! Cuántos años me da?
No sé…, la ultima vez que arriesgue una cifra de ese tipo perdí a una señorita que recién había conocido, pero en fin…no sé, cincuenta y … dos?
Já, no le dije? Estaba seguro que no lo iba a adivinar!
Tengo sesenta y dos, mi amigo! Sesenta y dos!
Dígame si no estoy hecho un pibe!
Si, ya veo.
Usted hace un culto de aquello de “mente sana en cuerpo sano”
Si, tengo un espíritu deportista desde chico.
Siempre jugué al fútbol … mire yo llegué a jugar en la quinta de River como delantero.
Ah si? y que paso que no fue jugador de fútbol si le gusta tanto?
Bueno, que se yo…mis viejos querían que estudie para entrar en el banco… y al final no se equivocaron tengo cuarenta años de bancario, la verdad es que no me falta nada, no me puedo quejar,,, como jugador de fútbol, vaya Dios a saber como me hubiera ido, después de todo tan bueno no era, ademas en aquella epoca los jugadores no ganaban la plata que ganan hoy, por eso creo que no me equivoque con la elección.
Con que eleccion?
Con la que hice de estudiar para ser bancario.
Usted?
Si .
Si?
Mire usted que bien… asi que siempre tuvo espíritu deportista?
Si, aunque ahora no juego me lo voy a ver al millonario, lo que mas disfruto es cuando juega con Boca, me quedo afónico de cómo grito, los odio a esos bosteros!
Perdón, usted no será de Boca no?
No, quedese tranquilo, yo no soy de ningun club de futbol, por lo menos con eso me ahorro de odiar a los rivales… y que hay de su espíritu?
Mi espíritu es cien por cien deportivo, como le dije.
No, digo, que tal su espíritu…
Ah… mi espíritu? Bien, bien.
Digo, por aquello de cuerpo, mente y espíritu, si su espíritu esta bien, usted estará bien por que del resto esta bárbaro no?
Si, yo con el espíritu nunca tuve problemas, siempre fui una persona de mucho espíritu.
No, pero quizás no me exprese bien, digo como esta su alma, su parte interior…
Bien, que se yo, dentro de todo bien.
Digo, se siente bien con usted mismo?
Si, gracias a Dios.
Dios? Es usted creyente?
Por supuesto! Siempre rezo para que la gente que quiero este bien.
Y va a la iglesia?
Bueno… poco, yo soy creyente a mi manera, yo creo en Dios y punto.
Cree firmemente?
Por supuesto!
Y para que lleva ese llavero con una pata de conejo?
Para la suerte!, se lo tienen que regalar para que tenga buena suerte.
Pero usted no cree en Dios?
No le dije que si?
Y si cree en Dios para que lleva esa pata de conejo? No es acaso Dios más poderoso que su pata de conejo?
Si…si, claro, bueno, pero por las dudas la tengo.
Ah! entiendo… usted la tiene por las dudas que Dios se descuide y no lo proteja!
No, Dios nunca me abandona.
A usted quizas no, pero parece que se olvido del conejo cuya pata usted exhibe como llavero…
Me parece que usted es una persona que debe llevar una vida muy sana no?
Claro que si! jamás fumé, nunca bebo y me cuido de las grasas, los fritos y todo lo que cause un alto colesterol. Me hago un chequeo completo cada seis meses y como le dije camino todos los dias para conservar mi salud.
Hay que cuidarse, sino!
Y ademas de emplear su tiempo en cuidarse que hace de su vida?
Trabajo! trabajo mucho… soy jefe de mi sección y siempre llego media hora antes, eso es algo que lo herede de mi viejo, el cumplir con el laburo, porque el laburo es todo, bueno casi todo, ademas esta la familia, claro.
La familia… ah! tiene familia.
Si mi mujer que tiene tres años menos que yo, ella es ama de casa desde siempre, yo no quise que trabajara, mejor que se quedara en casa cuidando de mis dos hijos, si igual con mi sueldo siempre nos arreglamos muy bien, por suerte nunca nos falto nada.
Y sus hijos?
Ah! una maravilla bueno… uno, el otro no tanto. El mayor es contador y trabaja en una sucursal del banco, la verdad que le va bárbaro: tiene su casa, su coche, su familia, la verdad que tiene el futuro asegurado gracias a Dios.
Y el otro?
Bueno… no, el otro me salio medio bohemio, que se yo, un tiro al aire.
Le ha dado por la música, ha hecho lo que quiso desde siempre, la verdad me canse de insistirle que estudiara como su hermano, para ser alguien en la vida, pero bueno… no me salio.
Los hijos le salen como le salen, mi amigo… es así la cosa.
Discúlpeme que me entrometa en sus cosas, pero la verdad es que no puedo evitarlo…
Nunca se preguntó para que corre?
No entiendo…
Digo que si nunca se pregunto para que corre.
Para mantenerme en buen estado físico, dígame si parezco la edad que tengo!
Pero además de aparentar para que corre?
Para tener buena salud, estar bien, vivir mejor!
Y con la buena salud que hace después?
Bueno, pues tengo buena salud y punto, que mas se le puede pedir a la vida?
La verdad es que creo que usted corre e intenta mantener una buena salud porque le tiene pánico a la muerte y si le tiene pánico a la muerte, al menos te tiene miedo a la vida y esto se ve en toda la descripción que me ha hecho de usted y de sus cosas.
Que dice? Pero como se atreve a decirme eso?
Me atrevo porque usted no se atreve, ha dedicado toda su vida a mirar para otro lado.
Pero que dice, esta loco?
No, básicamente emplea mucho de su tiempo en tratar de estar bien, además se controla que este bien, pero una vez que esta bien lo único que hace es hacer lo que le dicen que haga y a no acercarse ni a un milímetro de la línea que le dijeron que no pise.
Piensa que lo que esta bien es lo que le dijeron que debe estar bien y juzga a las personas por lo que consiguen en la vida mas que por la felicidad que alcanzan o lo bien que se sienten con ellas mismas… fíjese lo que opina de cada uno de sus hijos… alguna vez se pregunto cual de los dos esta mas feliz consigo mismo?
El que es contador lo fue porque si o porque usted lo influencio para que sea lo que usted no fue? y porque cuestiona tanto al otro, que como artista debe gozar cada nota que puede hacer sonar en su instrumento, aunque su economía no sea tan holgada como la de su hermano.
De donde usted instituye a manera de ley universal que es lo que esta bien y que es lo que esta mal?
Acaso usted no correrá para parecerse a un jugador de fútbol, ese jugador de fútbol que usted cambio por la seguridad de un trabajo en un banco que lo trajo hasta aquí, solamente a recordar que alguna vez jugó en la quinta de River?
Que hay de su espíritu, señor! Solo un estúpido espíritu deportivo que le sirve para correr un poco más allá la muerte, a la que le teme tanto que no se anima a vivir, tratando siempre de tener todo bajo control, con algún tipo de seguro, como el de creer en Dios y llevar una pata de conejo por las dudas que Dios se descuide y no lo proteja… cuando va a despertar a la vida?
Cuando va a preguntarse usted mismo que quiere hacer además de obedecer a lo que los demás desean que usted sea?
Cuanto hace que no mira una noche estrellada?
Cual fue la ultima vez que vio un atardecer junto a su mujer?
Si su vida terminara mañana como cree que lo recordarían? Como un buen empleado bancario? Como un excelente trabajador? Usted cree que el banco cerrara cuando usted se jubile? Y cuando se jubile que va a hacer? a seguir corriendo como un idiota, y aparentar setenta y cinco años en vez de ochenta?, seguira corriendo para tener salud y que la vida le pase por al lado y usted ni siquiera la vea?
Cuando piensa en despertar de esta vida chata que lleva desde siempre?
Usted a llegado demasiado lejos, le diría que se fue al carajo…
Quien es usted para decirme lo que tengo que hacer?
Quien mierda lo llamo!!!
Que carajo se tiene que meter en mi vida si ni siquiera le pedi un consejo, ni le pregunte nada, váyase a la puta madre que lo repario!
Juancito!
Eh! Para! Che, que te pasa?
Carlos!... disculpa no te habia visto, es que este malparido que no se de donde mierda salio, se piensa que es mi papa y me dice lo que tengo que hacer con mi vida y la puta madre que lo repario!
Para, para, che, tranquilizate.
Quien te dijo eso?
El pelotudo ese de barba blanca, medio pelado que parecía un sicólogo de cuarta!
Juan hace cinco minutos que te veo gesticulando solo, y la verdad es que no me quería meter pero cuando empezaste a los gritos me asuste y vine.
Pero y el tipo?
Que tipo?
No, nadie olvidate.
Bueno, quedate tranquilo.
Che, mañana vamos con el flaco Bermúdez a ver a River … venís no?
Que? Mañana?
Si, mañana.
No, mañana me voy a ir con la patrona al campo a ver como atardece.
Que?
Si, a ver como atardece, como cae el sol en el horizonte… Cuanto hace que vos no ves un atardecer?
Que se yo, Juancito… bueno entonces no venís?
No, Carlos, vayan ustedes.
Bueno, te dejo Juancito ojalá que no se te nuble mañana …ja!
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Que lo pario… sali a correr y me encuentro con este hijo de puta que me arruino la mañana…
Y encima ahora estoy hablando solo!
Mejor vuelvo a casa, no hay nada peor que hablar con uno mismo.
JORGE DANIEL BONANNO
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