Se desvanecen los ruegos
y evaporan las plegarias.
No alcanzan los amuletos
y los símbolos
ya no sirven.
Se acaban los dioses
que compiten a cada instante
con cábalas infinitas.
La mística y la matemática detienen su disputa
acerca de quién tiene la foto de lo que sigue.
Se cierra el estómago.
Se abre el sentimiento.
Se aquieta la garganta.
Se acelera el pulso.
La incertidumbre agita el cubilete
y los dados, casi en el aire
dan paso a la realidad despiadada.
No hay nada más por decir.
El silencio
Traza una línea tajante entre el recién y el ahora.
El tiempo se detiene
y las agujas, indican el minuto cero.
Todo esta dicho.
Va a comenzar el partido.
Vamos Argentina, Carajo!
Jorge Daniel Bonanno
www.jorgebonanno.blogspot.com
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