Nada es igual después de un naufragio.
Cuando un náufrago llega hasta la costa de una isla
todo ya es distinto.
Son distintas las horas, los minutos, los segundos.
El tiempo, aunque no pase, ya no es lo mismo.
Ya nada es terrible.
Ya nada es imposible.
Todo es concebible.
Ya nada es temible.
Todo es comprensible.
No existen más los instantes vacíos
y los ojos, llenos
se animan a escribir la historia completa
de la vivencia de un instante;
porque haber llegado hasta la puerta
y rozar el umbral con un as en el bolsillo
enseñan a justipreciar el exacto valor de cada sístole
que, caprichosamente el corazón genera
toda vez que derrama vida por las venas.
Nadie mejor que un náufrago, en una isla
para sentir la verdad en carne viva
y entender de una vez y para siempre
que la vida es mucho más
que la inmensidad misma del océano.
Jorge Daniel Bonanno
www.jorgebonanno.blogspot.com
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que la inmensidad misma del océano. |