Aunque nada sea
y todo este por ser en cada instante,
no hay nada peor para el corazón
que lo que quiso ser y nunca pudo.
Por que se atragantan
las vivencias no vividas,
y se edifican en cada emoción aguda
verdaderos monumentos a la nada;
porque la memoria fabrica
laberintos de elásticos cristales
a los que recorre y cambia
en cada destello de deseo;
porque lo que no fue
se guarda en templos perfumados de ideales
y no en sepulcros teñidos con olvido.
No hay nada peor para el corazón
que añorar, lo que nunca ha sucedido;
como los amores que no fueron
que viven para siempre
en pedestales luminosos
mientras al menos un átomo
permanezca vivo.
Jorge Daniel Bonanno
www.jorgebonanno.blogspot.com
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