Una ecuación matemática
absolutamente definida.
Una hoja de un árbol
que cae errática y sin diagnóstico certero.
Un canal, exhibiendo rectitud
en cada uno de sus tramos.
El curso de un río caprichoso
que esgrime cambios en sus pasos.
Un sendero, un camino, una calle
que conduzcan a un destino indiscutible.
Un mar, un campo, un desierto,
con infinitas direcciones y ninguna.
Ideal y realidad.
Damos un beso de ojos apretados
con el ego escondido tras la escena
y creemos llegar al cielo
casi al lado de la Madre Teresa;
elevamos miles de plegarias
con el miedo filtrado en intersticios
intentando convencer a Dios
que lo mejor es estar de nuestro lado.
Aprendemos la vida en ideales
para salir a vivirla en realidades.
Ideal y realidad.
Cada una en un bolsillo,
con cada uno a cuestas;
en el medio,
los conflictos se traccionan
a un lado con el ser
y al otro con el debería.
Porque será tan difícil
asumir la imperfección del aprendiz
en este oficio de aprender
a vivir la vida.
Jorge Daniel Bonanno
www.jorgebonanno.blogspot.com
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