No se pueden guardar los besos en los bancos,
ni los amaneceres en cajas de algodones
ni las lunas de cristal del verano
encuadernarse en libros con tapas de cuerina.
No pueden atraparse las miradas para siempre
en instantáneas de papel brilloso;
ni los sabores, ni los olores a lavanda
envasarse en frascos transparentes.
No pueden grabarse los sonidos, cuando juegan con el aire
y mucho menos los silencios, cuando hablan;
ni las lágrimas que destilan emoción
en los segundos de esmeralda y oro.
No pueden conservarse los abrazos, ni las caricias
ni tampoco las palmadas en la espalda,
no hay cristal que capture los colores
y los funda a fuego en documentos.
No hay nada que reproduzca las estrellas
ni el cielo de un segundo en primavera;
no hay reloj que atrape los minutos
cuando el sentir eterniza los instantes.
La vida es implacable:
Lo que no se vive,
… vuela.
Jorge Daniel Bonanno
www.jorgebonanno.blogspot.com
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