El cerebro va trazando ejes cartesianos a su paso
mientras afila sus garras en razonamientos pendulares
para asirse de algún lado.
Firma contratos con la seguridad,
buscando de testigo alguna excusa.
Teme de los sueños locos,
que amenazan la cordura por completo
y piensa que volar es imposible
pues no cree en el tamaño de sus alas.
Busca golletes, donde amarrar sus dudas
cerrando la persiana de lo nuevo,
y cuando leva anclas, pliega velas
para no alejarse demasiado de su costa.
No hay peor socio que el cerebro
para construir castillos en el aire
o dibujar un mundo nuevo con los ojos,
caminar sobre un rayo de sol, hasta la tarde
para luego beber estrellas y cometas
en una calurosa noche de verano.
No hay peor socio que el cerebro
para tomar acciones sin ideas
que nos alejen de la certeza,
para acercarnos a la verdad.
No hay un peor plan que el pánico de la lógica
para llegar a las entrañas de la vida,
apostando todo, sin pensar en ganar nada
pues si de jugarse se trata
no tenemos más para ganar
que cuando ya no tenemos
nada mas para perder.
Jorge Daniel Bonanno
www.jorgebonanno.blogspot.com
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