El Viento dispara la vida
de una ola,
que duerme en el océano
como simple agua salada.
Y vive.
Y crece.
Y muere en manos de la playa
que la espera como meta;
para ser de nuevo agua,
para ser de nuevo océano.
Siempre ha sido agua salada.
Siempre lo es.
Siempre lo será,
mientras el océano sea.
Me vi aquel día como una ola,
e imaginé a todos como mar
fundidos en la inmensidad del océano,
que vislumbré como existencia
y le puse el nombre de Dios.
Quizás la vida sea tan simple
como una ola;
que conectada en cada gota al océano
cambia de forma
pero sigue siendo
lo que siempre fue.
Jorge Daniel Bonanno
www.jorgebonanno.blogspot.com