Heredamos dioses
y libros de vida
con lecciones sagradas.
Heredamos talismanes,
amuletos, medallas, colgantes
monumentos y estatuas;
un destino escrito, prefijado,
que casi no requiere vivir.
Nuestra suerte, no es nuestra
sino un marcado derrotero
de voluntades divinas.
Brota la magia
y los milagros cobran vida
-en nombre del miedo-
y brota el miedo,
nacen dioses, amuletos y medallas;
se escriben los destinos
con plumas sublimes
en castillos de oro y plata.
Se conducen los rebaños
por caminos de ambiciones y poder,
se dominan tribus, territorios
y hasta el planeta entero.
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Siendo que uno
es lo único que se tiene con uno,
porque será tan difícil
creer
… en uno mismo?
Jorge Daniel Bonanno
www.jorgebonanno.blogspot.com
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